Realmente, parece el clásico cuento de nunca acabar. Sinceramente, no lo entiendo. Existen miles de asuntos devital importancia, en un momento delicado que está viviendo esta sociedad, para que un Ministerio de Cultura se cierre en banda en poner en marcha una reforma legal con tanta urgencia y que, en lugar de favorecer, promocionar y potenciar la cultura, busca erradicarla de la red.

Llenar los bolsillos de las sociedades de autores no es cultura. Tratar a los internautas que descargan contenidos de la red como delincuentes y criminales no es cultura. Imitar modelos de países conservadores como Francia no es cultura (es un plagio, venga Sinde maja, págale los derechos de propiedad intelectual al redactor de la reforma legal francesa). Permitir que uno de los mejores cineastas, máximo representante de la Academia de Cine, abandonen su cargo,  no es cultura (teniendo en cuenta que se retira del cargo por un único y absurdo motivo, aunque algunos lo tildan de oportunista, ya que su película cuenta con 15 candidaturas a los Goya, yo no sé que pensar…). Convertir, de nuevo, un tema secundario a los intereses generales , en tema de portada en diferentes medios de comunicación, no es cultura (es política).

“La piratería destruye puestos de trabajos y frena a los nuevos talentos”. Bien, hay que reconocer que quizás la descarga de material audiovisual disminuye los ingresos en taquilla, los alquileres en videoclubs (en peligro de extinción), las ventas de discos, etc. Pero no es el peor de los males para las grandes distribuidoras. Existen muchos otros motivos por los que la gente no va al cine, no alquila películas y no compra discos. Uno de ellos es el precio. El precio de una entrada de cine ha triplicado su valor en menos de 10 años, cuando antes valía 350 pesetas (sin ser Día del Espectador). Esto por poner un ejemplo. Hay más motivos que nos podrían llevar a un intenso debate, como los cambios en los hábitos de consumo, los nuevos modelos sociales o la inminente implantación de nuevos sistemas de exhibición, que no acaban de funcionar… Lo más gracioso, de verdad, es que digan esto: frena a los nuevos talentos.

Aquí os dejo algunas ilustraciones de J.R. Mora (muy buenas)

Esto es muy gracioso. Vamos a analizar la frase. Los nuevos talentos tienen que temer a la piratería, sobre todo, cuando presentan planes, formularios, informes, presupuestos, guiones, proyectos, producciones a las subvenciones y ayudas concedidas por organismos estatales que deniegan por motivos como falta de experiencia y profesionalidad (siendo un nuevo talento, manda cojones), carencia de empresas y entidades colaboradoras (que tampoco se van a arriesgar con un proyecto novel) y, por supuesto, porque los créditos no van a ser reembolsables porque no cuentan con la inversión publicitaria de una compañía de cine establecida y asentada en el panorama nacional. Pero, lo que más les preocupa, es la piratería.

Privando a internet de uno de sus principios principales (la multilateridad de la comunicación y compartir archivos por el sistema peer to peer (P2P)), lograremos que la cultura sea libre de atentados y difamaciones, y tengamos que pagar por silbar en la ducha, una canción de Mecano (por ejemplo).

Aquí os dejo un enlace muy interesante que encontré sobre la Ley Sinde y la resume bastante bien:

http://alt1040.com/2011/01/que-es-la-ley-sinde

Además de las siguientes páginas en Facebook:

Porque la Sinde también se vaya a Somalia a combatir la pirateria

Somos más de 1.000.000 contra la ley anti-descargas, Sinde dimisión

Conoceré a la madre de los hijos de Ted Mosby por encima de la Ley Sinde

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