imagen veuEs extraño empezar a escribir este artículo con el título que he decidido ponerle. Ante todo, quiero aclarar que las críticas pueden ser tanto positivas como negativas, constructivas como destructivas y útiles como inútiles.

Durante los últimos tiempos, todos vivimos una situación económica y social asfixiante y que se ha convertido en un bucle que parece una eterna espiral de la que es imposible salir. Esto ha afectado a todos los sectores industriales, y, principalmente, a la industria cultural. El cine ha sobrevivido durante años de subvenciones, ayudas y fondos públicos proporcionados por ministerios e instituciones que financiaban con dinero blando diferentes producciones, siempre buscando el reembolso de dichas ayudas y créditos con altos ingresos en taquilla. La situación ha cambiado y tanto los creadores, directores y productores como los espectadores, tenemos que hacer acopio de ello.

A pesar de ello, tengo que decir que últimamente, están apareciendo grandes historias transformadas en 35 mm, actores y actrices que emocionan y deslumbran, directores que saben captar la potencia de una imagen a través de un objetivo y productores y distribuidores que arriesgan en sus estrategias de promoción y ventas.

Las últimas películas que he visto son todas españolas. Todas me han encantado, me han transmitido, me han llenado, me han emocionado… es decir, es cine que gusta y que cuenta con un mensaje y un transfondo. Estando en crisis, es muy esperanzador que podamos ver cintas en los cines como las que están presentes en nuestras carteleras. Películas como Entrelobos, 18 comidas o También la lluvia, son muestra de que nuestro cine es de calidad: los actores se consagran y demuestran versatilidad y múltiples registros (Luis Tosar, Raúl Arévalo, Juan José Ballesta), nuevos directores aparecen a escena y directores insignia continúan innovando con historias frescas (Balada triste de trompeta de Álex de la Iglesia) y guiones llenos de emoción y ternura que impactan y asombran al público.

Por todo ello, a todos aquellos que reniegan del cine español como opción de ocio, como arte o como obra audiovisual, recomiendo que no generalicen, que tenga la oportunidad (y el disfrute) de ver las películas antes de criticarlas y que, si tienen tiempo y ganas, comparen con otros tipos de cine, de otras procedencias y géneros, para que vean que contar con lo que contamos aquí, es todo un placer para los sentidos.

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